Hoy nos encontramos aquí en esta pequeña sala, alumbrada por velas y rodeada de miles de botellas rescatadas de entre los 7 mares, cada una atesorando un cuento único. Por siglos, bajo la mirada de la luna y el abrigo del mar han sido celosamente guardados, tomados por perdidos y olvidados; pero a pesar de lo que se cree nunca vagaron sin rumbo ya que están atados por hilos invisibles que unen un gran hecho a buen oyente.Ahora estas aquí, déjame agasajarte con una historia, estas listo?
miércoles, 11 de enero de 2012
Crónicas de Viento y Sombra: Capitulo 2
-“Buenas noches valiente caballero, estoy listo para que me lleves lejos. Quiero conocer tu reino y mas allá”- manifestó el pequeño y pálido príncipe ante la entrada de un extraño visitante nocturno a su habitación.
Jarc había ingresado el día anterior al castillo aprovechando el concilio y la diversidad de personas dentro, con cautela pasó toda la tarde disfrazado de sirviente haciendo quehaceres y ya llegada la noche se escondió en uno de los varios toneles vacíos de vino hasta que finalmente cayó la madrugada. Llegado el momento avanzó con el mayor de los cuidados siguiendo el mapa hasta dar con la habitación indicada; parecía su día de suerte ya que no había nadie cuidando allí. Tomándose unos segundos para analizar la situación no pudo evitar hacer una regresión al mismo comienzo.
Todo empezó durante la muerte del Antiguo emperador de Esven, Jarc había vivido en el exilio durante mucho tiempo hasta finalmente recibir un mensaje que detallaba la gravedad de la salud del regente; sin pensarlo alisto su montura y cabalgó por días desafiando al calor y las más salvajes tormentas de arena hasta finalmente dar con la capital. Exhausto y cansado se dirigió a la fortaleza de Esven solo para ser informado que la vida de Grag II se había apagado. Reuniendo valor se acerco a los jardines para despedir a esa persona que fue no solo regente de su reino y hermano de su padre, sino también su mentor y amigo. Como era costumbre, el emperador conocía su inevitable situación y había designado a Jarc como el encargado de devolver sus cenizas a la arena como confiere la tradición; fue allí cuando se acerco a él su hermano, el general Draknar.
Hacia años que ambos no compartían una comida tranquila, sobretodo por sus diferencias pero bajo el lecho de la pena esa noche ambos cenaron en paz y hablaron extensamente hasta llegado el amanecer, Draknar antes de irse compartió con su hermano el último deseo del antiguo emperador dejando a Jarc sorprendido. Así fue como con el paso de los días bajo ese ideal forjaron un plan, una maniobra capaz de devolver a su nación lo que le correspondía por derecho y el imperio de Arcadius les había robado: “Las tierras verdes”
“Traer al sucesor de la corona, así finalmente podremos recuperar las tierras de nuestros ancestros” Había sido la osada maniobra que forjaron los dos hermanos y era lo que Jarc estaba a punto de hacer; comenzó a abrir delicadamente la puerta de la habitación hasta dejar un el espacio necesario para pasar su delgado cuerpo, en la oscuridad camino en el mayor de los silencio avanzando hasta la cama del príncipe, estaba a un paso de abalanzarse y tomar al niño cuando sorpresivamente percibió la voz del joven.
-“¿Mi valiente caballero, eres tu?
Confundido, el malhechor solo atino a agarrar la vaina de su espada cuando una pequeña luz comenzó a acrecentarse hasta casi cegarlo
-“Ya puedes abrir los ojos, me disculpo por lo de la lámpara pero me resultaba extremadamente incomodo hablar con alguien al que no veo el rostro”- dijo el niño con una delicada y débil vocecilla, Jarc abrió los ojos lentamente y se encontró frente a un pequeño de apenas unos 9 años sentado al costado de una amplia cama; su rostro era blanco como la misma nieve y su mirar tan frágil y efímero como la mas débil estrella de los cielos. La delicada imagen del niño llego a tocar una pequeña fibra en el corazón de Jarc quien no podía reaccionar en absoluto ante los inocentes ojos del príncipe.
-“¿Acaso me he equivocado? Me gustaría una respuesta, misterioso visitante nocturno, ¿Eres realmente a quien he esperado tanto tiempo?” siguió preguntando mientras acercaba la flama para examinar el rostro de su acompañante.
Jarc no podía pensar, se sentía presionado para responder algo, lo que sea con tal de salir de ese apuro así que guiado por un extraño impulso dijo:
-“Así es mi señor, el día finalmente ah llegado. Hoy mismo iniciara un largo y maravilloso viaje”. Talvez fue la apariencia extremadamente frágil del niño, la pureza que emanaban de sus pequeños ojos, o esa improvisada estupidez que siempre lo metía a Jarc en problemas; quien sabe, pese a eso él podría haber jurado que había algo casi sobrenatural en él príncipe que lo protegía de ser herido de alguna manera.
El niño reacciono con una inconfundible alegría ante estas palabras, dejando la lámpara a un costado se acerco al cada vez mas confundido hombre y lo miro de arriba a abajo.
-“Ciertamente no tienes mucha apariencia de caballero y menos de ser de aquí, no eres como te había imaginado pero siempre supe que mi salvador no seria de este país. ¿Cual es tu nombre valiente guerrero?”
-“Jarc, solo Jarc” ni tiempo tuvo para mentir, tenia una sensación de que le era imposible no seguirle el juego, pero almenos pudo ocultar su apellido.
-“Caballero Jarc de la familia Solo, tanto tu nombre como tu apellido son extraños, ¿Es común de donde vienes?” dijo mientras se disponía a caminar alrededor, parecía fascinado con su inesperada visita.
Sintiendo la necesidad de salir delencantamiento que lo acosaba, el entumecido hombre se acerco a la ventana abriéndola, la brisa otoñal se hizo presente acariciando delicadamente su rostro despejándolo completamente.- “¿Que demonios estuve haciendo? (pensó para si mismo) tranquilo, tranquilo. Esta bien si el niño cree que lo llevare, eso facilitara las cosas pero antes tengo asuntos que aclarar con él”
-“Mi nombre es Jarc Solo, el osado caballero. Hoy vengo a invitar al príncipe de Arcadius al más fascinante de los viajes, ¿Me acompañaras joven León?” preguntó pero extrañamente no obtuvo de inmediato la respuesta que esperaba, el rostro del niño miro para abajo casi nervioso como si algo fallara en esa propuesta,decepcionado, sin embargo antes que de que de que Jarc pudiera sospechar algo el joven respondió
“Si, valiente caballero. Yo, el príncipe León, te acompañaré”
martes, 10 de enero de 2012
Crónicas de Viento y Sombra: Capitulo 1
Una templada madrugada de otoño aun anterior al marchitar de las hojas, la vida de un inocente se perdía para siempre. En la capital del imperio de Arcadius se celebraba el tercer día de un concilio que involucraba a las mas importante naciones de Ivalice, la historia toma escenario en el mismo castillo real de la familia Albatros, regentes de Arcadius. La luna se encontraba en su punto culmine cuando el viejo Willburt, el consejero real, apago un grito. Se acercaba a la habitación del joven príncipe para administrarle sus medicinas como era costumbre cuando encontró la habitación vacía; desesperado y confundido estuvo a punto de recurrir a su majestad cuando finalmente se dio cuenta que en el marco de la fraternidad y paz que intentaba fomentar el concilio entre naciones, caer con tal trágica noticia podía terminar en guerra y sangre. –“No aun, debo encontrarlo por mis propios medios” se dijo para si, pero en verdad necesitaba ayuda y pronto.
Jedediah Nigel, el más fiel de los caballeros del Rey Mordath Albatros, fue despertado pasada la media noche por algo que se movía dentro de su oscura habitación; preparado para actuar, sacó lentamente una daga de su almohada mientras cuidaba de seguir pareciendo dormido. Llegado el momento súbitamente tiró su sabana sobre esa sombra asechadora y salto sobre él cual depredador
“Juro por mi rey que si te mueves, siquiera respiras, acabare contigo demonio. Así que si tienes lengua y te importa tu sucia vida, habla ahora” dijo con ese frió tono capaz de hacer temblar al mas fiero de los guerreros
-“Señor Jade, lo siento, no me haga daño soy yo, Willburt”- se escucho débilmente debajo de las telas, armándose de valor continuo diciendo -“Necesito hablar con Ud, es de extrema urgencia”
Jade se alejo dándole espacio para que el consejero se incorpore pero este parecía estar involucrado en una fiera pelea con las sabanas que parecían decididas a no dejarlo ir, para cuando finalmente el rostro del viejo emergió de las telas, Jade había prendido una lámpara de aceite y lo esperaba sentado a los pies de la cama.
Antes que el caballero pudiera preguntar que razón trajo al viejo consejero a irrumpir en su habitación en medio de la noche, el exaltado Willburt le comunico todo tan rápidamente que Jade se tuve que tomar unos minutos para armar la historia en su cabeza
- “¿Dices que ibas ver al príncipe Eduard para administrar sus medicinas, cuando notaste que no se encontraba en su habitación? Eso es natural, estuve presente cuando Su Majestad sugirió cambiar habitaciones a ambos hermanos, adjudicando que la ventana del dormitorio de León daba al patio y desde allí Eduard podría ver las justas que se realizaran mañana. Mientras tanto León se quedará en los aposentos que pertenecían al señor Deverius. Seguramente olvidaron informarte” respondió con total naturalidad mientras con un bostezo intentaba recuperar algo del sueño perdido.
-“Pero Señor Jade, Su majestad sabe que día y noche me encargo de administrarle al joven Eduard su medicina, si le llegara a faltar no se que seria de su vida; ya suficiente carga es verlo todo el día en la cama al pobre ángel. Por favor, acompáñeme para corroborar lo que me contó… No es que desconfié de Ud... No, no, solo que, bueno, ¿No le molestaría acompañarme por favor?”- Preguntó con una cara inocente y lastimosa cual niño en dificultades. Jade, pese al sueño que comenzaba a volver amenazándolo con desaparecer y desvelarlo toda la noche, no pudo negarse a la petición.
Escaleras arriba, Jade ya vestido con su uniforme y Willburt, aun con su gorrito de dormir, llevando una vela en la mano avanzaban por los pasillos superiores del castillo en silencio. Al cabo de unos minutos dieron con la sala donde años atrás habitaba el Señor Deverius (Padre del actual rey), allí había un subordinado sobre la puerta dormitando en una silla; Jade, algo enojado ante tal falta de responsabilidad, termino por golpearle una de las patas de la silla dejando al soldado tumbado de cabeza en el suelo, el pobre apenas pudo ponerse en pie y desenvainar su espada cuando se dio cuenta que se encontraba en problemas.
-“Estupido soldado, ¿acaso la vida de tu señor vale una siesta? Si yo fuera un enemigo ya estarías muerto… varias veces..., pero sucede que soy tu superior y créeme, desearas estar muerto cuando esto termine”- Imponiéndose así con ese mirar fiero y desafiante reservados solo para sus enemigos continuo -“Tu turno ha terminado, ve a buscar al siguiente guardia. Mañana personalmente me encargare de ti”. Willburt miro como se alejaba el pobre soldado con gran lastima, la familia Nigel poseía un carácter fuerte y temerario una vez desatado y Jedediah no era la excepción, muchos preferirían cruzarse con un demonio de la noche antes que con un Nigel enojado. Con cuidado el consejero abrió levemente la puerta acercando la flama de la vela, el leve resplandor alcanzo delicadamente el rostro de León quien dormía placidamente en la alcoba. Una vez el soldado que haría siguiente turno llegó, la pareja continuo su camino sin problemas hacia la nueva habitación del príncipe Eduard. A simple viste, había algo extraño; Jade desenvaino su espada y avanzo lentamente apoyando su espala en la pared. Willburt no entendía nada pero intento copiar esos movimientos, lo que el consejero ignoraba y el sentido del caballero había percibido era que no solo no había ningún guardia cuidando la habitación del príncipe sino que la puerta se encontraba levemente abierta, ya en el marco de la puerta y con el mayor de los sigilos Jade le indico con un gesto al consejero que espere afuera y se adentro en silencio entre las sombras. Al instante volvió, tomo bruscamente la vela de su acompañante y prendió una lámpara de adentro de la habitación; la luz emanaba les presentó una habitación completamente revuelta y un príncipe faltante.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Retazos desde el otro lado
martes, 29 de noviembre de 2011
6405
Las paredes manchadas de humedad me muestran un gracioso dibujo, adornado en rajaduras que cortan por la mitad la escena mientras unas goteras añaden un sonido seudo orquestral a la obra, talvez sea el asbesto del techo el que provee ese aire distinto en los pulmones o será la cortina de lágrimas sobre mis ojos, nunca lo sabré verdaderamente pero siempre continuaré preguntándome ¿ Porque caigo que tan curiosamente cautivado por esta escena? yo, quien podría haber nacido en cuna de oro mirando a todos desde arriba; ¿ Porque encuentro solo belleza en la decadencia del mismo mundo?. Algo debe andar mal dentro de mi cabeza, podría jurar que a veces encuentro cosas sueltas e incoherentes dentro de ella, nacidas del caos mismo, alimentadas por delirios y perdidas en los cajones de mi pequeño mundo, escapando entre las baldosas de mi conciencia para manchar mi cielo color vainilla.
Yo conozco la rutina, la fantasía delirante aparece sin aviso y me trapa cual bolsa en el aire arrastrándome hasta alturas difícil de creer para luego dejarme caer, pesado como un yunque, hasta el crudo asfalto; allí es cuando duele sintiendo el sabor a sangre de mi boca y allí cuando comienza nuevamente el ciclo. Prisionero de la realidad solo en la ficción obtengo alas para volar lejos de esta realidad cruel hasta que finalmente me cruzo con cuadros llenos de desorden, dolor y hermosura, ahí es cuando vuelvo a ser yo al instante en el que la tierra escurre sobre mi frente unas gotas de ilusión volviéndolas verdaderas.
Comprendo que puedo ver mas allá del plástico delante, se que no estoy ligado a este paradigma; acepto a regañadientes ser un exiliado, un paria, una bolsa de huesos que no puede caminar esa vereda, pero no por ello mi alma morirá al dejar este mundo. Tal vez en ese momento, cuando me encuentre frente a las puertas del fin, decida finalmente tirar de este delgado hilo color plata para reencontrarme con ese pequeño e único grano dorado que me libere de este eterno reloj de arena.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Puntada en falso en el entramado de Penélope
Un picara brisa soplaba de manera burlona sobre sus cabellos, fresca e inmotivada volvia su peinado un verdadero nido de pájaros, a él no le importaba en ese momento ya que allí era el lugar donde daría finalmente con la respuesta a sus problemas. Simplemente sentado e inmovil esperando sobre una pared de rocas dando rienda suelta a su mente, anhelando y tejiendo una solución para luego reducirla nuevamente a una madeja de ideas; una y otra vez armaba su estratajema tratando de llegar a una solucion pero sucede que pasciencia y sabiduria no era un propias de la junventud.
-“Manténte tres días despierto en la entrada del camino de la vida, simplemente sentado deberías encontrar la respuesta a tus problemas. Eso si, ¡Por nada en el mundo te duermas allí!, es un extraño y mágico lugar de consecuencias inciertas ¿Entendido?” le había respondido de mala gana el mago hacia ya unas semanas luego ceder ante la continua insistencia de ayuda por parte del muchacho.
Un par de días no son nada, pensó en ese momento, pero en el aquí y ahora a las puertas del segundo amanecer el cansancio se hacia sentir demasiado, ya agotado de armar y desarmar antiguas ideas decidio simplemente dejar de pensar y comenzar a dudar, el cuerpo comenzaba a molestarle mientras el mismo estado de desvelo hacia parecer al aire mas dulce y denso de lo que realmente era. Sus ojos clavados en el horizonte intentaban distinguir algún viajero por el despejado y ya olvidado camino, pero pese al esfuerzo los días de espera comenzaban a sentirse y así los parpados cansados se cerraban por momentos alejándolo de la realidad mas y mas hasta finalmente hundirlo en el mas profundo de los sueños.
Volaba, flotaba, descendía y caía en una rutina continua de éxtasis y emoción. Jardines y puentes se erguían para dar lugar a nuevas y fantásticas fronteras inexploradas hasta el momento; Él, inconciente completamente del ¿Cuando? ¿Dónde? ¿Como? y ¿Por qué? se limitaba solo a dejarse llevar como una hoja atrapada por la corriente, una simple marioneta dentro de un teatro onírico. Así danzó al ritmo de esa fantástica música por eones hasta que finalmente los colores del universo se apagaron y la tierra giro y giro mas rapido hasta volverlo polvo.
Cuando despertó el camino había cambiado junto con el suelo y el aire, se sentía bastante diferente como si centenares de años hubieran golpeado súbitamente al tranquilo paisaje volviéndolo arisco y distante. La roca donde se encontraba se encontraba porosa y teñida de naranja; aturdido y confuso con gran esfuerzo intento ponerse de pie pero sus extremidades se sentían débiles y cansadas, al frotarse los músculos de la pierna pudo notar unos profundos surcos alrededor de su mano marcando asi varias arrugas sobre la piel de sus delgados huesos. Poco duró esa visión ya que por momentos los ojos comenzaron a fallarle, parecía como si viera a través de una densa cortina de niebla intermitente; lagrimas de frustración comenzaron a caer por sus ojos mientras con desesperación arrancaba cabellos canos de su cabellera. Todo era confusión y desesperación hasta que comenzó a escuchar un galope lejano que se acercaba; con un ápice de esperanza el desesperado hombre levanto su rostro e intento seguir al viajero que se acercaba aminorando el paso hasta dejar su caballo al lado del ahora débil señor.
- “¿Por que demonios te dormiste?” Grito el recién llegado jinete “Estupido muchacho ¿Acaso no te dije que me esperaras despierto por 3 días, que era absolutamente necesario? ¡Maldición!, ¿sabes que no puedo deshacer lo sucedido? Ahora estarás atrapado en ese viejo cuerpo hasta el final de tus días
- "¿Que me paso, mago,? ¿Por que estoy asi?" preguntó con deseperacion el anciano
- “Estabas lleno de ambiciones, esperanzas y ganas de vivir pero te gano el cansancio y el sueño. Fallaste, tenia esperanzas que encontraras la respuesta a la prueba, ninguna solución por mágica que sea va a llegar a ti sin esfuerzo; no ibas a encontrar nada sentado allí, las respuestas estaban allí afuera; transitando el camino de la vida. Pero terminaste por ceder al peso de la realidad y caíste en la fantasía hasta que las preocupaciones escaparon completamente de tu alma. Ahora tengo frente a mi a un anciano confundido y perdido que busca respuestas, solo te puedo decir que la vida se te escapo muchacho, se te escurrió entre las manos cual arena”
jueves, 10 de noviembre de 2011
Retazos desde el otro lado
Siempre creí que la igualdad no existe en este mundo, desde siempre los hombres necesitaron saber que existe un eslabón superior y que era allí en lo único que podían depositar ciegamente su confianza. Conceptos como fe y lealtad nacieron para controlar y simplificar la vida de la gente, mientras la primera prometía un lugar mejor en otra vida a coste de esfuerzo, la segunda mantenía el orden en el mundo terrenal; los origines de estos dos conceptos aunque misteriosos y lejanos no son muy distantes entre si ya que ambas ideas validan el poder de la otra mientras compiten por el premio mayor: El reconocimiento.
sábado, 1 de octubre de 2011
Redescubrir
Me senti caer en un abismo denso y profundo, mis brazos pesados como yunques acompañaban este cuerpo inmóvil haciéndolo girar y voltear en el aire de infinitas maneras. En ese abismo no había fondo ni suelo que amenazara mi caída pero aun así en mi corazón podía sentir un peligro crecer mas y mas a medida que ganaba profundidad, llegado el momento la oscuridad engulló la realidad misma hasta llegar a un fin, pero para mi sorpresa el vibrar de una nota detuvo la caída. Parecía como si del mismo sonido se desprendieran pequeñas luces olvidándose en la negrura infinita; pero estaba lejos de volver, allí fue cuando la presión del universo aplasto mi cuerpo y luego de esa contracción…
Hace dos días que desperté, o más bien que olvidé; me es difícil saber cual de las dos cosas sucedió primero o cual después pero, aunque mi cabeza era y sigue siendo un revuelo, puedo asegurar algo: mi sueño no fue nada para nada corriente. Poco puedo decir sobre él, solo se que sucedió, que implico un gran cambio y que aquí estoy perdido y desorientado. Se sintió como si por mutuo acuerdo el mundo se hubiera olvidado de mí, yo de él, hoy soy como un extraño para mi mismo.
Mi primer recuerdo es de hace unos días cuando desperté bañado en pequeños botones de luz que se filtraban entre las hojas, a simple vista parecía encontrarme debajo de un gran árbol en lo profundo de un bosque. Pequeñas ranuras de luz escapaban a través de esa arboleda frondosa esquivando sus coloridos frutos, solo se llegaba a oír las ramas bailando al son del viento y el agua de un rió no muy lejos. Al incorporarme me di cuenta que mi mano agarraba una delgada cuerda de origen desconocido, parecía sana y era similar a la un laúd o talvez una guitarra, sin mas la ate a mi muñeca y seguí explorando mi entorno.
Aun me encontraba algo aturdido y perdido, en ese momento no pensé demasiado; solo quería caminar un poco, así me deje llevar por ese fantástico ambiente. Esquivando ágilmente las ramas y moviéndome entre las raíces para no generar ruido alguno, extendí mi caminata lo suficiente como para notar con curiosidad que ningún animal habitaba en ese lugar; ese detalle me llevo a continuar avanzando hasta toparme con una pequeña y cristalina laguna que se formaba por un afluyente en unas montañas lejanas. Curioso me acerque hasta la orilla y allí frente al agua clara un tímido reflejo me reencontró conmigo mismo.
El ser reflejado era de cabello oscuro y largo hasta el cuello, rostro gallardo y buen porte. La apariencia era la de un hombre llegando a su adultes, esa época cuando las marcas de la juventud comenzaban a mezclarse en armonía con los rasgos ineludibles de la segunda veintena de la vida; mientras las pupilas compartían el color con las hojas mas claras del otoño su mirar era más bien fresco y calido como una mañana de primavera, en cuanto a sus ropas parecían mezclarse con el tono oscuro de la hierva solo resaltando, debajo del chaleco, una camisola blanca como las nubes.
Ese desconocido era yo al parecer, extrañado de mi mismo me observe por un largo rato en el lecho del rió pero nada retorno a mi mente; de mirarme note algo sobre mi cintura, a uno de los lados encontré una cantimplora completamente vacía y del otro al parecer había una vaina enganchada al cinto, la cual me llamo poderosamente la atención ya que no guardaba ningún arma en ella. Curioso por el descubrimiento y extrañado por cuanto mas podía revelar sobre mi mismo impulsivamente remangue parte de mis mangas y me encontré con heridas recientes junto con otras de tiempos más antiguos ya cicatrizadas, que como surcos marcaban un camino sobre mi cuerpo. Siguiéndolas llegue hasta mi pecho donde aguardaba una horrible marca cerca del corazón, en ese momento recuerdos ajeno brotaron dolorosamente de esas viejas heridas rememorando el calor de mi sangre, sentí revivir el pasado en cada contacto con el látigo. Pantallazos de sufrimiento y violencia bombardearon mi mente de manera súbita llevándome al suelo ante la fuerza de tal tormento, mi rostro quedo frente a frente con el del hombre en el fondo del río, ese extraño no podía ser yo, esas memorias no eran mías, ¡No podían serlo!. Con mis últimas fuerzas alcance una piedra y la arroje al río para destruir ese maldito reflejo antes de desvanecerme en el suelo.
Creo que desperté la tarde siguiente, el cielo vestía completamente de celeste de no ser por unas pequeñas manchas blancas que se reflejaban claramente en mis desorientados ojos abiertos; me encontré misteriosamente recostado boca arriba sobre un cómodo colchón de tierna hierba. Apenas recordaba lo sucedido y ante el riesgo de otro ataque repentino intente mantener en calma mi mente, tal vez así mi abrumada cabeza comenzaría a escupir algunas respuestas a tantas preguntas que me agobiaban. Esperé y esperé por largo tiempo una pista, ya sea interna o externa pero solo obtuve una amarga sensación de vació; como respondiendo a mis exigencias el viento había hecho acto de presencia empezando a acariciar levemente mi rostro cual madre mientras las hojas comenzaron a susurrar cruelmente sonidos que rememoraban momentos de dolor en mi corazón; perplejo, desorientado e impotente ante tal insoportable melancolía clavé un profundo alarido al cielo mientras hundía con odio y furia la cabeza entre mis manos.
Esa horrible sensación pareció extenderse eternamente hasta que la llegada de la noche, la dama blanca, quien majestuosa hizo acto de presencia en el firmamento, comenzó a borrar levemente ese horrible sentimiento con su sola visión; recién en ese momento me di cuenta lo débil que me sentía, parecía haber pasado años desde que probé bocado alguno. Ya de pie me acerque a aquel primer árbol y luego de varios intentos robe unas cuantas suculentas manzanas, cerca del río llene la olvidada cantimplora y accedí a comer tranquilamente. Allí, pese a que la luna me acompañaba cercana en el fondo del rió, no me sentía del todo cómodo, tenia esa extraña sensación de no encontrarme solo en ese mágico y extraño lugar; algo sin duda me observaba.
La noche comenzó a cambiar de un momento a otro, una tormenta avanzaba devorando parte cielo y absorbiendo la luz restante, el río que corría calmo y parejo hasta entonces se había exaltado de pronto volviendo su curso impredecible y peligroso. Mi corazón se detuvo por un segundo esperando esa inevitable sorpresa que lo haría acelerar al máximo, pero nunca llego. Tal cambio fue lento pero constante, la negrura acechaba detrás de cada sombra esperando un error, esperando una reacción; yo mientras inmóvil, expectante pero calmo, aferrado a esa vaina vacía en mi cintura esperaba el más mínimo indicio real de peligro. La maldad se presento finalmente en forma de depredador, oscuros lobos de grueso pelaje y ojos innaturalmente índigos surgieron de cada matorral y escondite posible aullando y gruñendo; lo único que pude hacer en ese momento fue temblar de miedo y retroceder lentamente hasta terminar acorralado contra el lecho del río, cuando llegué a la conclusión de que no tenia salida ni escapatoria una de las bestias cargó contra mi empujándome contra las salvaje aguas donde fui ahogado y arrastrado.
Para cuando abrí mis ojos me encontraba en otro lugar, estaba flotando en un mar celeste lleno de nada a la espera de nadie. No estoy seguro si era mi cuerpo el que me contenía o si mi alma se había liberado finalmente pero antes de tener el tiempo suficiente para reflexionar me encontré en un lugar diferente. Ahora estaba parado sobre tierra firme en un escenario desolado, parecía una especie meseta enorme y desértica; no importa cuanto busque alrededor, todo parecía lo mismo: un lejano horizonte y un largo camino hacia él. Conciente de lo que me había sucedido previamente comprobé mi estado, al parecer que no tenia ningún tipo de herida en mi cuerpo encontrándome completamente sano y seco. Más confundido que nunca, ignorando si me encontraba realmente vivo o si avanzar era una buena opción, estaba arto de no entender, de no saber y de no poder. A fuerza de odio y rencor comencé a correr hacia quien sabe donde, el viento sobre mi rostro me lastimaba los ojos pero no importaba, las piernas comenzaron a doler pero las ignoraba, el aire me empezó a faltar pero seguí adelante hasta mas no poder.
Cuando mi cuerpo dijo finalmente basta me detuve al parecer estaba en el mismo lugar pero era diferente, había un especie de cruce de caminos en medio de la nada; extrañado me acerque a ver si se podía leer algo en la madera pero las palabras fueron perdidas por el desgaste de la tierra y el viento hace ya mucho tiempo. Me quede un tiempo observando hacia donde podían indicar las dos direcciones, una al parecer llevaba hacia un lugar un poco mas oscuro y tormentoso el cual no pude evitar relacionarlo con el misterioso bosque donde aparecí hace un tiempo, mientras que el otro camino me dirigía hacia un lugar mas calmo y lleno de luz. Sin duda comencé a caminar hacia este ultimo destino, hacia allí por cada paso que daba me hacia sentir mas seguro, aparecía una especie de nostalgia que me acercaba a los seres queridos de mi antigua vida, me dirigía hacia una salida, a la realidad; pero también aparecían otros sentimientos mas oscuros como la amenaza de un profundo vació interior, no por falta de identidad sino, ante el riesgo de recuperarla. Por un momento fui uno mas del montón, volví a ser un número, un oficio, un simple hombre. Empecé a recuperar una parte de mi que no estaba seguro de querer recordar, ¿Acaso era solo eso? ¿Una unidad incapaz de disociar? Supe que seguir caminando solo me llevaría a la realidad, llena de dulces y amargo recuerdos como era , entonces ¿Por qué no me encuentro más en ella?. Una pequeña vocecilla en mi mente me decía que volver no haría cambiar las cosas, en este lugar se encontraba mi única chance de recuperar algo único, olvidado y perdido dentro a coste de mi pasado, de mis memorias y mi vida. ¿Estaba seguro de pagar ese precio?
Decidido comencé a correr hacia la tormenta, hacia la oscuridad y el riesgo. Mis memorias se perdían en el aire, los sentimientos se desvanecían en las arenas del tiempo y el miedo reaparecía; de un momento al otro me encontré nuevamente en al borde del río, rodeado de las bestias y oscuridad, pero esta vez era diferente. Mi mente se encontraba en blanco, firme y resuelta, el cuerpo me temblaba de impaciencia y mi piel se erizaba ante el inminente combate; era el momento de despertar finalmente.
Mi boca pronuncio de manera inconciente las runas perdida, llevándome a cerrar mi puño con fuerza. Al abrirlo encontré una pequeña llama roja brillando en mi palma, la magia era uno conmigo finalmente; dos de las bestias aprovecharon el momento de distracción para atacarme por los lados, con sus fauces abiertas su objetivo era atravesar mi carne pero chocaron contra varias espirales de agua que comenzaron a circular alrededor de mi cuerpo protegiéndome celosamente. Más enemigos se sumaron y así como se acercaron terminaron volando por los aires ante la fuerza de mi poder, mientras la flama continuaba brotando de mi mano, etérea y destructiva, se volvía lentamente mas grande incitándome a quemar todo a mi paso. Tirano de mi voluntad solté mis cadenas dejando la paciencia atrás para abrazar por completo la furia, dándole desde mí interior el combustible necesario para crecer, así mi fuego respondió al llamado duplicándose en mi otra mano ansioso por acabar con mis enemigos. La batalla fue ardua, el agua me defendía con firmeza mientras destellos brillantes llenaba la oscuridad con cada contacto con las bestias, incontables proyectiles ígneos quemaron sus cuerpos hasta las mismas cenizas; pero por cada uno que derrotaba surgían tres desde el corazón de la noche; cuando contemple la huida como opción me di cuenta finalmente quien era mi enemigo.
El cielo había cambiado durante el transcurso del combate junto con la tierra, parecía como si sus colores comenzara por desteñirse en simples grises pálidos; el lugar se estaba consumiendo en cada ataque, como si fuera absorbido mientras mas crecía mi poder. No me encontraba luchando contra criaturas, maldad o la oscuridad misma; mi verdadera batalla se libraba contra esta prisión sobrenatural. Cambiando mi estrategia me encerré en una cúpula de agua para ganar el tiempo necesario para hacer arde mi alma y acabar con todo de una vez, como leyendo mis intenciones esas bestias nacidas del odio y la negrura comenzaron a unirse formando un ser cada vez mas grande y peligroso. De gran tamaño, oscuro como el cielo y con un hacha formada con sus malvadas almas; el caballero de la muerte comenzó a atacar mi única protección desarmándola con cada golpe, en ese carrera contra el tiempo los colores el mundo desaparecían mientras la flama en mi brazo cambiaban de color expandiéndose hasta chocar contra los bordes de mi escudo. A fuerza de voluntad y antes de recibir el último ataque que acabaría conmigo, desate una terrible explosión que quebró literalmente el mundo.
- “Suficiente, súbanlo chicos”- ordeno el jefe de los matones
Siguiendo sus órdenes varios bandidos se acercaron a un gran aljibe y tiraron de una gruesa soga hasta sacar a un hombre atado y medio ahogado del fondo, este se encontraba lleno de heridas en su cuerpo y con sus ojos cerrados.
- “Así aprenderás a pagar tus deudas en termino, Douglas. Maldito bardo, ya sabes que no puede escarpar de nosotros, ahora dinos donde esta el dinero a menos que quieras otro rato de buceo forzado”- se escucho decir al jefe entre las risotadas de su secuaces
Con dificultad el hombre se desato las piernas y se levanto del suelo dejando un charco de agua detrás, caminó derecho y digno entre los presentes hasta encontrar un laúd tirado en el suelo. Completamente en calma sacó una cuerda guardada y comenzó a cambiarla por la otra faltante mientras parecía ignorar por completo la situación alrededor, cuando los bandidos comenzaron a acercase para castigarlo por su insolencia se limito a decir
- “Lo siento pero el Douglas que conocían murió allí en el pozo, él fue arrojado al aljibe por culpa de una deuda y nunca emergerá. Aquí enfrente tienen a otra persona, uno que se arriesgo a voluntad para despertar la chispa, el origen de la magia . Así que por su propia salud les recomiendo que si no tienen asuntos que atender conmigo se alejen lo mas rápido posible y en silencio sino…”- mientras observaba a los presentes con sus nuevos ojos color añil
- “¡¿Sino que…?!” respondieron los esbirros a coro mientras desenfundaban armas
- “Sino talvez disfrute compartiendo mi nuevo concierto de runas y fuego con ustedes...”